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NEGOCIOS · 24 ABRIL 2026 · 6 min lectura

Argentina LNG: el megaproyecto de USD 25.000 millones que puede cambiar el mapa global del gas

El acuerdo vinculante entre YPF, Eni y XRG apunta a una Decisión Final de Inversión en la segunda mitad de 2026. Dos unidades flotantes de licuefacción, 12 millones de toneladas anuales y un horizonte de 18 MTPA definen la apuesta más ambiciosa del sector energético argentino.

El proyecto Argentina LNG avanza con un esquema societario que reúne a tres actores de peso: YPF como socio local y arquitecto del proyecto, la italiana Eni como aportante de tecnología y conocimiento operativo en licuefacción, y XRG —brazo internacional de inversiones de la compañía nacional de petróleo de Abu Dabi (ADNOC)— como inversor de clase mundial con capacidad de colocación en mercados asiáticos y europeos. La firma del Acuerdo de Desarrollo Conjunto (Joint Development Agreement) en febrero marcó el paso decisivo hacia la Decisión Final de Inversión prevista para la segunda mitad de 2026.

La arquitectura técnica del desarrollo está definida. Argentina LNG contempla dos unidades flotantes de licuefacción (FLNG, por sus siglas en inglés), cada una con capacidad para producir seis millones de toneladas anuales de gas natural licuado. Las unidades estarán ancladas en el Golfo San Matías, a aproximadamente 35 kilómetros al sur de Las Grutas, en la costa rionegrina. La capacidad total proyectada inicialmente es de 12 millones de toneladas por año (MTPA), con una hoja de ruta que contempla escalar a 18 MTPA mediante una tercera unidad y a un horizonte de largo plazo de hasta 30 MTPA.

La magnitud financiera del proyecto es la mayor jamás intentada en el sector energético argentino. La inversión total estimada ronda los USD 25.000 millones, que se distribuyen entre la infraestructura de licuefacción, el upstream dedicado en Vaca Muerta, un gasoducto exclusivo de aproximadamente 600 kilómetros y las instalaciones de almacenamiento y carga. El esquema de financiamiento combina aportes de los socios, créditos internacionales y el compromiso de los propios offtakers, es decir, quienes asegurarán la compra del gas a lo largo de varias décadas.

El cronograma hacia la FID es exigente. Entre ahora y mediados del año, las partes deberán cerrar la ingeniería de detalle, definir la estructura societaria definitiva y asegurar el financiamiento estructurado. Si el esquema se cumple, las primeras exportaciones de GNL podrían comenzar hacia 2030, con Argentina posicionada entre los nuevos proveedores mundiales en un mercado donde la demanda proyectada al 2035 y 2040 aún muestra un gap significativo entre oferta y consumo esperado.

La operación previa al acuerdo de febrero fue clave para asegurar el upstream. YPF adquirió la participación que Pluspetrol mantenía en los bloques Meseta Buena Esperanza, Aguada Villanueva y Las Tacanas, tres áreas consideradas estratégicas para el abastecimiento gasífero del proyecto. Esa operación, sumada a los bloques gasíferos ya en cartera de YPF, consolida una base de reservas dedicada al proyecto, condición indispensable para que el financiamiento internacional pueda evaluar el flujo de gas comprometido a 20 o 30 años.

La incorporación formal de XRG al consorcio tiene una lectura geopolítica además de la estrictamente financiera. XRG cuenta con inversiones en África, Asia y América del Norte, y su participación refuerza la competitividad del proyecto y la capacidad de colocación en mercados clave. En palabras de Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, contar con dos jugadores de clase mundial posiciona a Argentina LNG como una de las iniciativas energéticas más relevantes a nivel global. Por su parte, Guido Brusco, Chief Operating Officer de Global Natural Resources de Eni, planteó que Argentina LNG se perfila como una de las oportunidades más prometedoras del escenario global del gas.

La perspectiva del accionista internacional refuerza el peso del proyecto. En su 6-K más reciente ante la SEC, Eni confirmó a sus accionistas que Argentina LNG es uno de los FIDs que la compañía espera aprobar durante 2026. El documento italiano destaca la arquitectura fasada con capacidad de escalar a 30 MTPA en el largo plazo, y vincula la decisión argentina con una operación paralela: la adquisición por parte de Eni del 50% y la operatoría del bloque OFF-5 en el offshore uruguayo, una pieza que se enmarca en la estrategia conjunta de Eni e YPF en el Cono Sur.

El contexto internacional también juega a favor. El CEO de YPF advirtió que el conflicto en Medio Oriente y las tensiones geopolíticas vinculadas a la seguridad energética podrían acelerar la demanda por fuentes alternativas de GNL, y situó a Argentina en una posición competitiva para capturar parte de ese mercado. El horizonte de inversiones argentinas en el complejo exportador, sumando oleoductos, gasoductos y la licuefacción propiamente dicha, ronda los USD 25.000 millones en upstream más infraestructura, según estimaciones de los propios ejecutivos del sector.

Para el balance externo argentino, el impacto proyectado es transformador. El sector prevé que, hacia 2030, el conjunto de exportaciones energéticas podría ubicarse en torno a los USD 30.000 millones anuales, cifra similar a los aportes históricos del agro. De materializarse Argentina LNG en plenitud, el país pasaría a competir en las grandes ligas del comercio internacional de gas, con efectos en la balanza de pagos, la inversión extranjera directa y la formación de capital humano calificado en toda la región patagónica.

Los desafíos por delante son equivalentes al tamaño de la apuesta. La FID exige condiciones de estabilidad regulatoria, financiamiento cerrado, contratos de compra firmados y una ejecución de ingeniería impecable. El RIGI, la capacidad de evacuación del VMOS y del futuro gasoducto dedicado, el ritmo de perforación en los bloques asignados y la competitividad en costos frente a otros proveedores de GNL son las variables críticas. Argentina LNG no sólo busca exportar moléculas: busca demostrar que el país puede ejecutar un proyecto de esta escala en tiempo y forma. La respuesta a esa pregunta empezará a escribirse en los próximos doce meses.