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OPERADORAS · 24 ABRIL 2026 · 4 min lectura

YPF apuesta USD 6.000 millones en 2026: el plan que busca llevar Vaca Muerta a 250.000 barriles diarios

YPF Vaca Muerta

La petrolera de control estatal anunció su mayor desembolso en una década, con foco casi exclusivo en el shale neuquino. El Plan 4×4, el rol del VMOS y la apuesta por un EBITDA récord de hasta USD 6.200 millones marcan la hoja de ruta del operador dominante de Vaca Muerta.

YPF presentó su plan de inversiones para 2026 con un número que marca un punto de inflexión para la industria argentina: hasta USD 6.000 millones desembolsados en un solo ejercicio, con casi el 70% dirigido al desarrollo no convencional en Vaca Muerta. La cifra, comunicada por el presidente y CEO Horacio Marín, consolida a la petrolera como el operador ancla de la formación neuquina y define el ritmo al que deberá acomodarse toda la cadena de valor durante los próximos doce meses.

El objetivo productivo es igualmente ambicioso. La compañía apunta a cerrar el año con una producción de 215.000 barriles diarios de shale oil y una tasa de salida anual que se acerque a los 250.000 barriles por día, impulsada por la puesta en marcha progresiva de nueva infraestructura de evacuación. En términos financieros, el plan proyecta un EBITDA ajustado que podría ubicarse en el rango superior de los USD 6.200 millones, un salto significativo respecto del ejercicio anterior.

La pieza estratégica que habilita este salto productivo es el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el sistema de transporte de 437 kilómetros que conectará la cuenca neuquina con la terminal de exportación de Punta Colorada, en Río Negro. Según el cronograma oficial, durante la primera mitad de 2026 YPF espera entregar entre 200.000 y 210.000 barriles diarios, un volumen limitado principalmente por la capacidad física disponible para sacar el crudo. La puesta en marcha del VMOS en el tercer trimestre del año debería levantar ese techo y permitir que la producción crezca al ritmo de los pozos efectivamente conectados.

El Plan 4×4 que la compañía viene ejecutando bajo la gestión de Marín apunta a cuadruplicar el valor bursátil de la empresa a través de cuatro ejes: eficiencia operativa, foco en no convencional, disciplina financiera e internacionalización. En el último reporte de reservas, el segmento shale en Vaca Muerta creció un 32% hasta los 1.128 millones de barriles equivalentes, lo que representa aproximadamente el 88% del portafolio total de la compañía. La vida media de estas reservas se ubica en torno a los 9 años y el ratio de reemplazo alcanzó las 3,2 veces, consolidando la migración del portafolio hacia activos de alta productividad.

El desempeño de bloques individuales como Loma Campana —operado en sociedad con Chevron— ofrece una medida del potencial que la compañía busca replicar. Ese bloque superó por primera vez los 100.000 barriles diarios en enero, con una red de aproximadamente 750 pozos activos, convirtiéndose en el primer desarrollo de Vaca Muerta en cruzar ese umbral. En paralelo, el bloque La Angostura Sur multiplicó por más de veinte su producción en menos de un año, pasando de 2.000 a 47.000 barriles diarios gracias a un esquema modular de explotación y monitoreo en tiempo real desde el Real Time Intelligence Center.

Para los proveedores y la cadena de valor industrial, el plan de YPF implica una demanda sostenida de servicios especializados: perforación, terminación, logística de arena, tratamiento de crudo y transporte. La compañía estima que la aceleración de actividad debería extenderse a lo largo de 2026 y 2027, con el agregado de proyectos exportadores que exigirán desarrollos complementarios en plantas de procesamiento, oleoductos y gasoductos dedicados.

El otro frente de la ecuación es el financiero. YPF deberá cerrar el financiamiento del proyecto Argentina LNG durante el año en curso y abrir las licitaciones para la construcción de las primeras líneas de transporte de gas. La iniciativa destinará USD 20.000 millones a infraestructura y otros USD 10.000 millones al desarrollo de los bloques gasíferos en Vaca Muerta, con lo que el capex agregado del ecosistema supera ampliamente cualquier referencia histórica del sector argentino.

En perspectiva de negocios, 2026 se perfila como el año en que YPF intentará convertir el potencial geológico de Vaca Muerta en resultados económicos medibles para accionistas, proveedores y el balance externo del país. La ejecución del Plan 4×4, la puesta en marcha del VMOS y el avance hacia la decisión final de inversión de Argentina LNG serán los indicadores clave para medir si el salto previsto se materializa en los tiempos comprometidos.